Llegué con Ana Mari, fundadora de Pienso Puedo, después de que en el colegio de mi hijo, José Javier, me insistieran constantemente en buscar orientación profesional. Él estaba teniendo problemas de concentración y de comportamiento con sus compañeros. En casa, yo ya había notado que tenía arranques de desobediencia; yo no era consistente con la corrección, traía una escuela “a la antigua” y, como madre soltera, tendía a dejarme influenciar por las opiniones de mis padres, quienes son mi círculo cercano.
Fue así como llegué con la idea de que mi hijo necesitaba orientación, pero al final entendí que la que la necesitaba era yo. Descubrí que, al final de cuentas, mi hijo es el reflejo de lo que yo soy y de cómo yo le estoy demostrando cómo se debe de comportar. Como madre soltera manejo estrés en mi día a día, y mucha de esa carga la descargaba en José Javier; no dejaba que él tomara decisiones de acuerdo a su edad ni dejaba que asumiera las consecuencias de sus actos, algo vital cuando buscas una crianza respetuosa y límites sanos.
Tomé el programa de “Parenting the Love and Logic Way“, que son 6 semanas intensivas de aprender que se puede educar con amor pero con reglas claras. Como papás tenemos la responsabilidad de formar a pequeñas personas que serán adultos que deben aprender a regular sus emociones y sus reacciones, pero si no aprendemos los padres primero, será difícil que nuestros hijos lo hagan.
Ahora, después de las herramientas que aprendí, llevo ya 4 meses de tener una crianza respetuosa y límites mucho más tranquilos con mi hijo. Obviamente, como niño, tiene sus momentos de berrinche, pero ahora ya no reacciono como antes, y eso ha sido la gran diferencia.
Aunque todavía tengo mucho por pulir, sé que voy por el camino correcto. Estoy formando a un niño con herramientas para el futuro, alguien que entiende que vivir en familia y en sociedad implica reglas, y que si no se cumplen, existen consecuencias que debe asumir. Todo esto se lo enseño con mucho amor.
Tuve la oportunidad de tomar este programa junto a mi prometido, lo que nos ha dado un lenguaje común para manejar situaciones futuras con sabiduría. A todas las familias que están pasando por momentos difíciles, las animo a que den el paso y evalúen este programa.
A los adultos les digo: antes de culpar al comportamiento del niño, atrevámonos a mirar hacia adentro. Analicemos qué estamos proyectando en ellos. Porque después de cambiar uno, es increíble cómo cambian los hijos también al aplicar una crianza respetuosa y límites claros.
En Pienso Puedo te acompañamos para que logres la armonía familiar que buscas a través de métodos probados y con base científica. El primer paso para transformar la conducta de tu hijo es tu propia formación.
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