Ser mamá siempre ha sido una de las responsabilidades más importantes de mi vida. Mi mayor deseo es criar hijos respetuosos, responsables e independientes. Sin embargo, después de atravesar un divorcio y comenzar el camino de la coparentalidad, entendí que necesitaba herramientas reales para lograrlo. Fue en ese momento cuando decidí iniciar el programa Parenting the Love and Logic Way (crianza con amor y lógica) con la psicóloga Ana María Andreu, de la clínica Pienso Puedo.
Como muchos padres, llevaba sobre mis hombros una larga lista de responsabilidades: despertar a los niños, preparar loncheras, supervisar tareas y establecer límites con la tecnología. Aunque amo profundamente a mis hijos y siempre me he considerado una mamá paciente, llegó un momento en el que me sentía abrumada. En consecuencia, sentía que mi paciencia comenzaba a agotarse y sabía que necesitaba cambiar algo.
Desde la sesión introductoria, Ana María me transmitió claridad y confianza. Comprendí que en solo seis semanas podría adquirir herramientas prácticas de crianza con amor y lógica para vivir la maternidad desde un lugar más sereno. Además, iniciamos el programa junto con el papá de mis hijos. Este detalle fue clave porque, aunque la coparentalidad no siempre es sencilla, es posible cuando existe una guía adecuada.
Uno de los aprendizajes más importantes fue entender que nuestros hijos pueden adaptarse a distintos entornos. Por ejemplo, comprendí que las reglas de mi casa son las de mi casa, y las de la casa de su papá son las de su casa. Lejos de generar confusión, esto les enseña a respetar normas en cualquier lugar, preparándolos mejor para la vida adulta.
Otro concepto que transformó mi forma de pensar fue entender que: niños pequeños, problemas pequeños; hijos grandes, problemas grandes. Aprendí a dejar de responsabilizarme por todos los problemas de mis hijos mediante la crianza con amor y lógica.
Al principio, esto puede sonar duro, pero en realidad es liberador y profundamente amoroso. Hoy entiendo que nuestro rol es acompañarlos para que desarrollen criterio y responsabilidad. Este cambio me dio una enorme paz, ya que sentí que estaba entregando a mis hijos herramientas reales para la vida.
El programa no solo me dio teoría, sino que me brindó herramientas prácticas de crianza con amor y lógica. Por ejemplo, ahora aplico lo siguiente:
Aprendí que está bien decir: “Necesito pensar y luego te respondo”.
Manejo la disciplina desde la calma absoluta.
Asimismo, establezco rutinas y reglas claras sin sentirme agotada.
Como resultado, los cambios empezaron en mí y, por consecuencia, mis hijos están mucho mejor. Hoy la dinámica familiar es más tranquila y organizada.
Este proceso requiere práctica y el acompañamiento de Ana María ha sido fundamental. Si eres mamá o papá y te sientes abrumado, este programa de crianza con amor y lógica puede cambiar tu vida. Para mí, fue el paso que necesitaba para recuperar la calma y disfrutar nuevamente de mis hijos.
En Pienso Puedo, te brindamos las herramientas necesarias para que recuperes la armonía y disfrutes plenamente de tu familia.
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