Fui víctima de bullying cuando era niña y eso ha impactado todas las áreas de mi vida y el resto de mi vida. Eso suena dramático y estoy segura de que ya te estás imaginando qué clase de cosas me pasaron a causa de eso, pero te voy a contar la historia de cómo aprendí el verdadero manejo del bullying.
Yo recibí bullying desde que empecé preprimaria; o sea, desde que era muy chiquita me excluían y se burlaban de mí. Me decían que era rara (si era rara, soy rara, pero ya estamos en paz con eso). La “yo” de 4, 5, 6 y 7 años en ese entonces no estaba en paz, escuchando todo el tiempo estos comentarios negativos y, sobre todo, no estaba en paz porque no tenía con quién jugar. Cuando yo quería jugar con alguien más me decían que no; o sea, activamente había un rechazo. Esto se dio durante la mayoría de mi infancia y mientras pasaban los años las cosas se ponían más duras porque se acercaba la preadolescencia. Estando en 3ro primaria, de 9 años, fui agredida físicamente por 6 niñas en el baño del colegio.
Cuando yo salí del baño a buscar a la maestra a pedirle ayuda, ella no me creyó. Me contestó: “Ay Vale, tú siempre tan chillona y tan chismosa”. Y eso no se le dice a un niño. Pero aquí está la cosa: esa maestra sí tenía razón, sí era chillona y chismosa, y ese era en gran parte el problema para un correcto manejo del bullying. A esa explicación llegamos en un momento.
Mi mamá es psicóloga, lo cual es una bendición, pero eso no significaba que ella supiera qué hacer. Llevaba años dándome consejos que no funcionaban: “ignóralos”, “habla con la maestra”. Nada funcionaba. Ella, en su resiliencia, buscó más de 300 programas diferentes hasta que encontró Bullies to Buddies, creado por Izzy Kalman.
Mientras 299 programas decían que había que sancionar a los agresores e involucrar a los adultos, Izzy Kalman decía algo revolucionario sobre el manejo del bullying: “La única persona que va a poder resolver el problema es la víctima”.
Al principio, a mi mamá le cayó mal la idea. ¿Por qué mi hija, que está sufriendo, debe resolverlo? Pero la respuesta es lógica: porque tú, como víctima, eres quien está insatisfecha con lo que vives. Eres tú quien quiere que algo cambie. Te toca a ti hacer el cambio, y eso es lo que Bullies to Buddies nos permitió hacer.
Nos metimos de cabeza en el programa. ¿Qué pasó? A los tres días de usar las herramientas, las mismas niñas que me habían pegado me invitaron a comer con ellas. Mi mamá estaba espantada, no quería que interactuara con ellas, pero Izzy le dijo: “Ella ya las perdonó, tú eres la que sigue resentida”. Tres semanas después, invité a las niñas que me habían pegado a la casa a refaccionar y jugar, y todo fue súper normal y amable.
Regresando a el tema de que yo era “chillona y chismosa”, Izzy le dijo a mi mamá: “Ve y pregúntale si algo que ella hace podría caerle mal a los demás”. Mi mamá me cuenta que yo me quedé tiesa y le dije: “Los niños del colegio son súper malcriados y la maestra no puede sola, entonces me pide que la ayude. Yo regaño a los niños cuando se están portando mal y eso les cae mal a ellos, pero después ellos me tratan feo a mí y entonces yo me pongo a llorar y le digo a la maestra”.
Mi mamá se quedó impactada: en efecto, yo era chillona y chismosa, y por eso no tenía amigos. Al emplear las herramientas del programa, todo cambió.
Hoy puedo decirte que mi vida se ve diferente por ser víctima de bullying, pero para bien, porque el problema lo resolví con este programa que mi mamá trajo a Guatemala. Ahora yo soy entrenadora del programa y hemos entrenado a más de 6,000 niños a lo largo de Latinoamérica en el manejo del bullying.
En Pienso Puedo enseñamos a los niños a ser emocionalmente resilientes. Si buscas herramientas prácticas y efectivas para el manejo del bullying, estás en el lugar correcto. Contáctanos y empieza a ver resultados.
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